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VIVA AMAZONÍA AUSTRIA es una organización no gubernamental sin fines de lucro y forma parte de la plataforma europea Viva Amazonía y tiene como objetivo informar sobre la violación de los derechos humanos y del medio ambiente a través de actores nacionales y transnacionales en la Amazonia. Tenemos como propósito aportar a la discusión sobre materias primas y alteraciones climáticas asi como también sobre la desaparición continúa de culturas indígenas y de especies protegidas de plantas y animales. La organización denuncia las situaciones negativa en la zona amazónica; organiza actividades en el ámbito público, conferencias y aporta para la conexión de sus actores en Europa y América Latina.
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Sobre nosotros

Esta Plataforma fue fundada a través de la intensiva cooperación de la organización ecuatoriana CORCKA y de voluntario/as en todo el mundo. Por el momento, la organización Viva Amazonía Austria tiene su sede en Viena y mantiene contactos con actores en Ecuador, Francia, Dinamarca, Suiza y Canadá.

Nuestro objetivo es abrir un amplio espectro de información y además informar sobre la crítica multifacética y activa a través de la conexión directa entre los afectados en la zona amazónica y todos los actores que tienen interés en los siguientes temas.


 

Entre los Cofanes
Saturday, 18 de July de 2009

Los Cofanes son un pueblo indígena de la Amazonia del norte de Ecuador. Antes vivían ahí hasta 80 mil Cofanes como nómades y en paz y armonía con la naturaleza. Hasta que llegó la colonización y las empresas petroleras que les comieron el territorio y reducieron su población a unos 1300 Cofanes repartidos en trece comunidades.

„Todo empezó cuando tenia 12 años con la llegada de los institutos lingüísticos, llegaron los misioneros,” se recuerda Rufino, chamán de la población de Dureno. „Poco después comenzó ya la entrada de la petrolera. Vinieron desde Colombia por la vía fluvial, entraron por un río que se llama Río Conejo hasta llegar ahí donde ahora está el pueblo de Lago Agrio. Ahí empezaron a trabajar en el pozo petrolero.” Empezaron a perforar, sin siquiera saber nada de los Cofanes. La abundancia del oro negro y la avidez para sacarlo llenó la región de pozos en poco tiempo que también trajeron consigo la construcción y ampliación de las carreteras y su conexión hacia Quito. Así ya de pronto los Cofanes se veían rodeado de pozos petroleros y carreteras.


Los Cofanes son un pueblo indígena de la Amazonia del norte de Ecuador. Antes vivían ahí hasta 80 mil Cofanes como nómades y en paz y armonía con la naturaleza. Hasta que llegó la colonización y las empresas petroleras que les comieron el territorio y reducieron su población a unos 1300 Cofanes repartidos en trece comunidades.

„Todo empezó cuando tenia 12 años con la llegada de los institutos lingüísticos, llegaron los misioneros,” se recuerda Rufino, chamán de la población de Dureno. „Poco después comenzó ya la entrada de la petrolera. Vinieron desde Colombia por la vía fluvial, entraron por un río que se llama Río Conejo hasta llegar ahí donde ahora está el pueblo de Lago Agrio. Ahí empezaron a trabajar en el pozo petrolero.” Empezaron a perforar, sin siquiera saber nada de los Cofanes. La abundancia del oro negro y la avidez para sacarlo llenó la región de pozos en poco tiempo que también trajeron consigo la construcción y ampliación de las carreteras y su conexión hacia Quito. Así ya de pronto los Cofanes se veían rodeado de pozos petroleros y carreteras.

Luego un amigo que vino nos dijo por que no hacemos un limite, o un lindero, para que lo respeten nuestro territorio los colones, porque sino van a invadir Ustedes”, sigue contando Rufino. Los Cofanes hicieron ese lindero, y así quedó marcado el fin de su vida de nómades.

En su mayoría las compañías y los colonos respetaron este limite. Solo un pozo de la empresa estadounidense Texaco se hizo dentro del territorio de la comunidad. Solo cuando ya llevaron unos años trabajando en el, la comunidad se decidió por desalojarlos a los invasores de sus tierras y se reunieron a Cofanes también de otras comunidades para participar en una resistencia pacifica. Junto hicieron un paro del pozo durante unos dos meses y consiguieron echar los petroleros. Pero “lo logramos gracias a nuestros mayores, a nuestros sabios, a nuestros chamanes.” explica Wilson (23). “Los chamanes hicieron una ceremonia espiritual, lo que es una ceremonia donde prepararon Yajé. Por medido de esta ceremonia puedan ver lo que es que va a suceder, y ver las posibilidades que no hagan nada de daño a nuestra gente y de la nuestro comunidad. Esto hicieron para defender a la comunidad. Tomaron y hicieron a las cabezas de los ingenieros entender lo que nosotros vivimos.”.

Los petroleros se fueron y hasta les prometió a la comunidad una recompensa para los daños causados y las ganancias obtenidas, pero los Cofanes hasta hoy no han visto ni un centavo.

Texaco (ahora Chevron) es acusado ahora en un juicio en Estados Unidos por 30 mil ecuatorianos para que se responsabilice por una de los mas grandes desastres naturales, causado por sus actividades destructivas, irresponsables y hasta intencionadas, en la región de Lago Agrio. Los puntos principales del juicio son, que Texaco diseñó y usó un sistema que intencionalmente echó 70,1 billones de aguas toxicas y 60,1 millones de crudo a la selva amazónica, que actuó racistamente al omitir estandartes comunes en países desarrollados, y así redució la población de los pueblos indígenas (sobre todo de los Cofanes y de los secoya), y dañó el ecosistema frágil de la selva. Pero la empresa se afirma su inocencia, niega y no quiere admitir los daños innegables causados por ella a los seres humanos y la naturaleza.

Sin embargo el impacto negativo a la gente viviendo en el área alrededor de los pozos está a la vista. Porque aun cuando ahora dentro de su territorio ya no se lleva a cabo la extracción de petróleo, la gente tiene que padecer duramente los efectos causados por las estaciones, que a menudo se encuentran tan sólo a unos pocos cientos metros de distancia de los pueblos de las comunidades.

Debido al envenenamiento de las aguas de los ríos, se disparó la tasa de cáncer entre los Cofanes, igual que bajó la población de pescado. “Mi cuñado se murió por la contaminación del agua. El siempre salia bañar jugando en el río. Y se murió. Los análisis que hicieron en la clínica que murió dice que es por el agua. Eso hace 4 años ya.” cuenta Naxel.

“Donde antes sacamos una docena de peces del río, ahora volvemos a casa con quizás dos o tres”, afirman los pescadores del la comunidad de Chandianae.

“Antes se podía beber el agua del Río Aguarico”, anota Silverio, maestro de la escuela en Dureno. Hoy sus habitantes tienen que acostumbrarse al agua de lluvia. Desde hace años están esperando en vano para que el municipio se les lleve las tuberías del agua.

Los habitantes de Pisoree, Dureno y Chandianae están sometidos en intervalos regulares a la contaminación por hidrocarburos del agua en sus ríos, como el Río Aguarico, el Pisoree, y el Chandianae.

„Lo que se ve el crudo, es cada mes cada quince días. Se rompe una tubería y el crudo baja, hace unos quince días que se rompió un tubo aquí arriba.“ cuenta Blanca Jumbo del pueblo de Pisoree. Naxel aun puede acordarse de la ultima contaminación grave: “Hace unos 4 meses se rompió una tubería, y había un derrame grande en el Prisoree.”

A la contaminación se suma la amenaza permanente de una nueva invasión de las empresas. Rufino tiene miedo, “de que la petrolera vuelva a entrar. Si entra, va a talar el bosque y se va a acabar la cacería y la pesca. Nosotros nos vamos a quedar sin comida, porque los animales se acabarán también. De que vamos a vivir entonces, nos vamos a morir.”

Sin embargo la comunidad de Dureno es la que, mirado de la perspectiva legal, tiene las mejores oportunidades de no caerse en ese destino. Su territorio se encuentra por mayor parte bajo su propiedad.

Los áreas ocupados por otros pueblos aun no han podido lograr lo mismo. Partes de ellos es área protegido. “Pero nosotros aquí solo somos los cuidadores. En cualquier momento el gobierno se puede decidir a desalojarnos o darles nuevas licencias a las empresas petroleras para que empiecen a trabajar aquí.” explica Eduardo, que trabaja como guardaparque en Chandianae.

Según la nueva constitución de Ecuador es legalmente posible para los pueblos idígena reclamar su territorio como propiedad. Sin embargo, este proceso burocrático es complicado y extenso. Además grandes partes de su territorio también ya fueron colonizados y, por tanto, sólo pueden ser adquiridos por la compra. ¿Pero de donde sacar el dinero para eso?

Con la colonización, los Cofanes, fueron obligados a entrar en un sistema económico, que para ellos era nuevo y extraño. Pero por los nuevos problemas, creado por el final del aislamiento, también hicieron falta recursos financieros necesarios. Nuevas enfermedades, traídas por los colones y provocadas por el ambiente envenenado, ya no podían ser curadas a través de su medicina tradicional, y por consecuencias los Cofanes se veían obligados a recorrer a la utilización de la medicina moderna occidental.

Además para afrontarse a un entorno cambiado y cambiante se hace necesario una educación adecuada, con sus escuelas y los materiales educativos necesarios.

Pero conseguir los dolares es una tarea difícil, especialmente para los residentes de las comunidades remotas, como Chandianae. Aquí se vive en gran parte por la agricultura - se cultivan el cacao, el café, el maíz, entre otras cosas. Pero los precios de sus productos en el mercado de Lago Agrio son lamentables, y apenas suficiente para cubrir los costos del transporte - alrededor de 20 galones de gasolina (50 $) se necesita para las cuatro horas de viaje en canoa - y por esa razón las familias tienen dificultad de vender sus productos rentables. “Aquí estamos lejos!”, confirma Marcelino.

Unos años atrás muchas familias eran artesanos y podían vivir de su artesanía. Pero entonces, el turismo en la región bajó de golpe, y desaparecieron los compradores de las pulseras, collares, bolsas, madera, cuencos hechos a mano y otros recuerdos. Como posible razón por la desaparición de los turistas se identificó el Plan Colombia. Este plan de desarrollo de Colombia, puesto en marcha en el año 2000 bajo el Presidente norteamericano Bill Clinton y prolongado por la presidencia de George W. Bush, pronto se desveló como una ayuda militar billonaria para el ejército colombiano y los paramilitares forzando la lucha contra el narcotráfico y el ejército guerrillero de la FARC. La violencia en la zona en la frontera de Colombia con Ecuador se disparó, y amenazó a las comunidades de los Cofanes viviendo en el territorio colombiano.

Marcelino e Irma tuvieron que huir de su pueblo con su familia, dejándolo todo atrás, para instalarse empezando una nueva vida en la aldea ecuatoriana de Chandianae.

„Tiraron bombas alrededor de la casa y nos amenazaba. Mataron a cinco jóvenes, incluso el dirigente de la comunidad.“

Hoy en día la situación se ha vuelto a tranquilizar y el turismo, aunque a menudo sólo sea en tránsito hacia el cercano Parque Nacional de Cuyabeno, se ve aumentando. Sin embargo, para la reanimación de la artesanía, todavía no a aparecido un mercado.

Rosa Umenda, artesana, ha dejado la artesanía ya hace unos años y vive ahora, literalmente, de la mano en la boca. Cuenta los problemas: „Antes vendía una shigra (bolsa) en Lago Agrio por 4 o 5 dolares. Luego se cambió al dolar y la shigra la querían pagar a un dolar. Una shigra se hace en tres o cuatro días. ¿Para trabajar cuatro días y vender a un dolar? ¿Para que? No da resultado! Por eso lo he dejado.“

Igual que Rosa, Tiberia Queta intenta a sobrevivir de la agricultura y de su artesanía, pero para poder comprar lo mínimo necesario para su familia debe recorrer a otros medios. “Vivimos en un sacrifico, sin dinero, sin ni un centavo para comprar una librita de sal, o para comprar herramientas para el trabajo, como el majete, cuchillo y ropa. Para buscar sal y jabón, hay por aquí una quebradita que tiene muy poquito de oro, una chispa de oro. Vamos ahí, entramos a trabajar como una semana y conseguimos un gramito de oro. Con eso voy, vendo el oro y compro la sal y lo que se necesita en la cocina.“

Albertino, chamán en Chandianae, identifica otro problema contraída por la creciente occidentalización: “Anteriormente los Cofanes vivíamos por todo este sector y teníamos libre paso a ir a donde queramos. La vestimenta de nosotros era una corteza de un árbol que se llama Trapachi. De esa corteza hicimos su vestimenta. No usábamos pantalones ni nada, sino este traje. Luego fueron llegando la colones desde Colombia y trajeron ropa, o la tela para hacer la ropa. Vinieron a vender la tela. Nosotros sacamos oro para hacer el cambio, lo cambiamos por tela, para hacer de ella el vestido. Trajeron también cuchillos, hachas, machetas, ollas,...” El traje hoy en día apenas se usa ya, con la excepción de la ceremonia espiritual de Yajé. Sin embargo incluso esta importante ceremonia está perdiendo más importancia. “Los jóvenes se centran cada vez más en la educación occidental. Pero el aprendizaje de la sabiduría tradicional, el chamanismo, no es compatible con los estudios occidentales, ya que sigue unas reglas muy estrictas. “Por el miedo ya no toman Yajé porque su efecto es muy fuerte.” sigue contando Alberto. El sueña con una molaca - una casa de ceremonia – y un huerto de plantas medicinales, para así volver a acercar la juventud a la cultura propia.

A los Cofanes no les faltan ambiciones y ideas para futuros proyectos. Naxel ya tiene experiencia de trabajo con organizaciones extranjeras, como la Wildlife Conservation Society, y está considerando más proyectos en los sector como el turismo, la agricultura y el agua. En el FEINCE (Federación Nacional Indígena de los Cofanes) ya tienen preparados una cantidad de propuestas para proyectos. “Pero nos faltan los contactos necesarios para poder llevarlos a cabo”, dice José Luis.

“Ahora no me siento como vivíamos antes, en una tranquilidad, pero bajo una amenaza tremenda permanente. Antes si nos queríamos ir a a alguna parte de la zona del río donde hay cacería y pesca, llegamos a cualquier playa, hicimos nuestro ranche y se quedamos para ir a la cacería y la pesca. Ahora ya no se puede andar, porque todo es ajeno y si miramos por ahí alguna playa o una parte en las riveras del río, van a decir: El que anda por aquí, esto es un ladrón.” (Rufino)

 
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